Mariana Pellejero nace en Lomas de Zamora, provincia de Buenos Aires, en 1974.
Egresa de la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón en la especialización grabado, más tarde concurre a las clínicas de Ernesto Ballesteros y Daniel Joglar
Durante 2003 conforma el dúo ARTE RATA quienes realizan intervenciones no autorizadas en baños de grandes instituciones de la cultura.
En 2010 se muda a Mar del Plata y forma parte de Mundo Dios siendo hoy su co-directora, integrando el grupo de tutores de las Becas Mundo Dios 2011, 2014 y el programa de formación Cercanías todos financiados mediante becas otorgadas por el Fondo Nacional de las Artes.
En 2011 comienza sus investigaciones sonoras e integra el grupo VOLEY junto a otros artistas visuales, al tiempo que produce instalaciones para lugares específicos que se desarrollan en el campo visual y sonoro, con la agrupación FLAVIA resultan ganadoras del ciclo Audiciones 2018 y tocan en el Museo de Arte Moderno, Buenos Aires.
En 2013 participa como artista representante del espacio El P1so de Abajo en Eggo Feria de Arte, Galerías Recientes. C.C. Recoleta.
En 2014 recibe una beca nacional de producción del Fondo Nacional de las Artes.
En 2017 realiza las residencias Nave Oporto (Madrid), Galerie 21 (Hamburgo), Festival Tsonami Arte Sonoro de Valparaíso (Chile) y en 2019 Galería Kiosko (Bolivia).
En 2015 gana el segundo premio del Salón Municipal de Mar del Plata, en 2018 el tercer premio del Salón Nacional de Artes Visuales, en 2019 mención especial del jurado Salón Félix Amador.

Vive y trabaja en Mar del Plata.

Ella solo carga sus papeles


                                                        
La Mariana Pellejero es en primer orden una grabadora, solo que no hace grabados como cualquier grabador, en su taller la prensa es una experimentadora que se usa solo en casos especiales  y sin la menor culpa aquella prensa descansa inútil. (comprada con un préstamo del Fondo Nacional de las Artes, cuando ella era estudiante de arte)
La conciencia expandida de los grabados de pellejero, indaga en las superficies, pero no como un catalogo de ellas, indaga solo aquellas superficies que tienen algo para contar, entonces su universo se arma con cosas re-de-verdad, que dialogan con ella y nunca va a traducir, ese no es su trabajo, solo un traspaso poético de instancias que hacen fuerte sus grabados, pero que decide no poner adelante, al frente.
Solamente toma texturas, que son huellas y cicatrices, que son un pedacito de algo inmenso que ella repara develar, solo carga sus papeles, solo es consecuente con ella y con las cosas de las cuales renuncio, no como propaganda, como convicción intima.
En su serie Yrigoyen  descubre un artista tumbero (yo creo que es 1 solo) que bajaba del tren en esa estación y caminaba hasta la cárcel de Caceros que queda a unas cuadras, las matrices de grabado encontradas  por su ojo detector, son dibujos hechos con un cuchillo en las paredes que tienen mil manos de esmalte sintético brilloso, pijas, conchas, espadas, dagas, gente apuñalada o en peligro de muerte ( o mas bien en amenaza de muerte). Recrean estos dibujos un continente que no es el de pellejero y que ella no lo toma como propio, ni hace gala de los horrores, solo documenta lo oculto, lo profundamente invisible, con tinta negra, bien negra. A lo sumo lo que ella hace es editar un libro de artista que revisa la serie completa o hace remeras de chica con un raport de pijitas que llama heladitos. No hay denuncia, no hay snobeada, hay conciencia, profundidad y poesía.
Su serie de frotagges, (refregadas) comenta lo importante del lugar donde se tomo, pero una vez mas, no lo publica, lo usa para cargar su trabajo de importancia, recubrirlo de peso con un actitud chamanica (esta palabra esta a punto de no poder usarse nunca mas) se trata aunque no se sepa, de la escollera del puerto de Mardel, de Mundo Dios, de la caza Francesa, lugares importantes para algunos entre los que ella se encuentra, lugares respetables para ella, que no regala respeto.

Juan José Souto
Mundo Dios, Mar del plata
2012